Ovindoli en invierno: centro histórico de postal

En Ovindoli se va a esquiar, pero en invierno también se descubre otra cosa: precios accesibles, ritmos más lentos y un centro histórico navideño de postal.

Ovindoli en invierno: centro histórico de postal

En Ovindoli siempre es bonito ir, tanto en verano como en invierno. Pero es en invierno cuando, según yo, tiene un encanto especial. He estado aquí principalmente para esquiar: es uno de esos lugares que eliges por la nieve y para disfrutar al aire libre sin muchas complicaciones, con una ventaja importante frente a otros sitios más famosos.

Los costos son mucho más accesibles: el pase de esquí y el alquiler tienen precios que permiten disfrutar de un día en la nieve sin sentir que gastas constantemente. Es el tipo de lugar donde puedes esquiar con más tranquilidad, sin preocuparte demasiado por el gasto, y eso cambia mucho la experiencia.

Y así comenzó el día, en los esquís, entre tramos en el bosque y aperturas que dejan ver las montañas alrededor. Se esquía bien, sin muchas colas, con un ritmo más tranquilo comparado con lugares más concurridos.

Pero lo que más me impactó vino después.

Al final del día bajé hacia el centro del pueblo, casi sin expectativas. Era el periodo de Navidad, y la atmósfera era completamente diferente.

Las luces, las decoraciones, las callecitas del centro histórico: todo tenía un aire acogedor, casi silencioso. No había caos, sino esa sensación típica de los pequeños pueblos cuando llegan las fiestas.

Caminando sin un rumbo fijo, me encontré ralentizando. Ya no era el día de esquí, sino un momento diferente, más tranquilo.

En un momento me detuve a comer en una Trattoria Abruzzese: pedí unas salchichas locales a la parrilla, deliciosas, por solo 9 euros. Descubrimos esta pequeña maravilla en el corazón de Ovindoli: un lugar recién renovado, cálido y acogedor, que conserva la autenticidad de la trattoria local. Excelente también el antipasto de embutidos y quesos, realmente exquisito. Aquí también se encuentra el mismo hilo conductor del día: cosas simples, bien hechas, sin precios exorbitantes.

Es uno de esos contrastes que funcionan: por la mañana en la nieve, por la tarde en las calles del pueblo.

Ovindoli, en este sentido, no es solo un lugar para esquiar. También tiene un lado más sencillo, casi oculto, que aparece en ciertos momentos del año.

Y quizás esto es lo que lo hace interesante: no tienes que elegir entre hacer algo o relajarte. Ambas cosas conviven sin problemas.

Personalmente, para disfrutar de estos lugares de Abruzzo elijo Collarmele como base: está a pocos kilómetros de Ovindoli y Aielli, y realmente se siente como un ambiente familiar. Es el tipo de estancia que no cansa, al contrario: una pausa sencilla, pero realmente regeneradora.

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