Cicloturismo entre Polignano y pueblos
Descubre el cicloturismo lento entre Polignano y el interior de Apulia, con rutas adecuadas para todos y pueblos por explorar.
Un tour en bicicleta por Polignano a Mare puede parecer la típica actividad "entre naturaleza y cultura". Pero en realidad, es una forma concreta de salir del centro lleno de gente. Así, puedes ver qué hay más allá de los callejones abarrotados.
El recorrido comienza justo allí, entre las callejuelas del barrio antiguo. Pedaleas despacio, entre casas blancas y pequeños espacios abiertos. De repente, la vista se abre: la carretera empieza a correr junto a los acantilados. Debajo de ti, el Adriático es azul, profundo, casi inmóvil. El viento viene del mar y lo cambia todo: sal en la piel, aire más fresco, sonido diferente.
En la bicicleta notas detalles que a pie o en coche perderías. Pequeñas calas de roca clara, cuevas marinas que se vislumbran desde el borde de la carretera. Hay puntos panorámicos donde vale la pena detenerse un minuto. El mirador sobre Lama Monachile, visto desde la costa, tiene otro efecto comparado con la clásica foto desde arriba. Entiendes mejor cuánto está encajada entre las paredes de roca.
Si pedalea hacia San Vito. Allí está su abadía junto al mar y las barcas de pescadores en la orilla. Aquí el ritmo es más lento. Nosotros elegimos hacerlo con una guía, pagando 50 euros por persona. Puede parecer caro, pero valió la pena. No pedaleas solo: conoces a otros turistas, charlas, compartes impresiones. Esto hace el recorrido más ligero. Además, la zona es plana. Con alguien que conoce el camino, descubres todo sin mucho esfuerzo. En verano, en Polignano moverse en coche o moto no es ideal: mucho tráfico y zonas congestionadas. En bici, te mueves con más libertad. Y con las pedaladas llegan los relatos: historias de mar, pescadores, veranos en estas calas. No es una clase de historia, es dar contexto a lo que ves.
El recorrido no es difícil y es casi todo plano. Yo estoy acostumbrado a andar en bici, así que fue fácil para mí. Pero es apto para quienes no pedalean a diario. La verdadera variable es el sol: en las horas centrales se siente fuerte. Conviene llevar agua y protección. El asfalto no es perfecto en algunos tramos y pasan autos, así que se necesita atención. Nada complicado, pero no es una ciclovía aislada.
Me hubiera gustado hacer algo similar en Bari. En teoría es posible, pero la ciudad es más grande y el tráfico más intenso. Tuve algo de temor. Al final, me limité a recorrer Bari Vecchia a pie, que es la forma más sencilla de disfrutarla sin estrés.
Lo que me quedó fue la sensación de espacio. Después del centro histórico, los restaurantes y la multitud, la costa en bici te muestra otra Polignano: menos fotografiada, más vivida. Al final estaba cansado, sí, pero con la cabeza llena de imágenes y el viento aún en los oídos.
Si vuelves a Polignano y quieres algo distinto a la típica caminata por las terrazas panorámicas, el tour en bici por la costa es una buena manera de cambiar de perspectiva. Sencillo, concreto.