Chamois, el pueblo de montaña sin automóviles
Chamois es un pueblo montañés único en Italia, sin automóviles.
La primera vez que oí hablar de Chamois fue leyendo un artículo en un blog de viajes slow. Hablaba de este pequeño pueblo en el Valle de Aosta sin carreteras, accesible solo a pie o en telecabina. Me intrigó de inmediato.
Cuando se lo mencioné a mi esposa, que ama las excursiones, sus ojos brillaron: "¡Tenemos que ir, es un paraíso!". Viviendo rodeados de tráfico diario, ¿cómo no darle la razón? Así que, por su insistencia, acepté y planeamos esta aventura para mayo. Lo que era simple curiosidad se convirtió en un hermoso recuerdo. Con historias de Instagram para dar envidia a los amigos 😄.
Un pueblo donde los autos no llegan
Chamois está en el Valle del Cervino y es realmente una joya auténtica. Al llegar, te impacta el silencio. No hay ruido de coches, ni bocinas, ni motores. Solo el viento entre los árboles y alguna campana sonando a lo lejos.
Aquí los autos no llegan. Para llegar al pueblo debes tomar la telecabina desde Buisson o caminar por los senderos (unas tres horas para los más valientes 😄).
Al principio puede parecer incómodo que no se pueda llegar en coche, pero eso es lo que hace especial al pueblo.
El pueblo ha hecho de la lentitud y la sostenibilidad su verdadera identidad. No es solo una cuestión logística. Es una filosofía de vida que en 2006 le valió el reconocimiento de Perla de los Alpes. Un título que describe perfectamente la sensación al llegar aquí: un lugar donde la montaña aún se escucha, se respeta y se vive en armonía.
Chamois es el municipio más alto del Valle de Aosta y está habitado desde la Edad Media. No es un pueblo compacto: está formado por pequeños grupos de casas esparcidos en la montaña, casi aferrados a la pendiente. Cada grupo se convierte en una micro-fracción, y eso le da ese sentido de pueblo auténtico y un poco fuera del tiempo.
Las dos zonas principales son Corgnolaz y La Ville, que giran en torno a la estación de la telecabina. Corgnolaz, en particular, es el verdadero corazón de Chamois: encuentras un par de hoteles y pensiones, la clásica tiendita donde hay de todo -- desde comida hasta ropa y zapatos -- y también un pequeño punto de información.
Paseando por las callejuelas del pueblo ves casas de piedra y madera, antiguos graneros, fuentes y construcciones rurales que cuentan historias de vida montañesa. Es como viajar en el tiempo.
Mi día en Chamois
Les cuento cómo pasé un día aquí en primavera.
Chamois me recibió con sus callejuelas empedradas y fuentes burbujeantes. El aire fresco de mayo olía a hierbas montañesas y hacía de cada paso un placer. El sol calentaba lentamente las paredes rocosas mientras caminaba tranquilo.
Comencé en la pequeña iglesia de San Pantaleón. Es simple e íntima, con frescos desvaídos que susurran historias de comunidades pasadas. Desde allí levanté la vista y me perdí ante el Cervino, nevado y majestuoso contra el cielo azul primaveral.
Paseando entre las construcciones rurales, sentí el alma auténtica de los pueblos alpinos. Estaba lejos del caos de los valles abajo. Fue como un viaje en el tiempo que me hizo olvidar el mundo moderno.
El Lago Azul y sus reflejos mágicos
Continué hacia el Lago Azul por un sendero lleno de crocos y gencianas. La hierba nueva me hacía cosquillas en los tobillos mientras caminaba. Al llegar al espejo de agua cristalina, me detuve para un picnic.
El reflejo del Cervino en el agua turquesa era hipnótico. No podía dejar de mirarlo. Y luego, sorpresa: vi una pareja de águilas reales planeando silenciosamente sobre mí. En primavera este lugar es mágico. Hay menos gente y la naturaleza despierta.
Los senderos del Parque del Gran Paradiso
Al día siguiente, exploramos los senderos del Parque Natural del Gran Paradiso. Caminé hacia el Colle di Chamois atravesando prados llenos de estrellas alpinas.
En primavera los caminos son perfectos: no están muy fangosos y el aire limpio llena los pulmones. Te sientes renacer.
Para cenar, me detuve en una cabaña acogedora. Disfruté de una carbonada tiernísima con polenta concia y un postre de miel local. Sabores robustos que recompensaron el esfuerzo del día.
Otros lugares que no debes perder
Para quienes aman caminar, Chamois es una invitación constante a salir al aire libre. Una de las caminatas más bonitas es la que lleva al Lago de Lod. Puedes llegar a pie o en telesilla. Una vez a unos 2.000 metros de altura, la vista se abre a panoramas que incluyen el Cervino.
Para los amantes del vuelo: Chamois tiene un pequeño altipuerto en la fracción Suisse. Es el primero construido en Italia, en 1967. En los alrededores no es raro ver alas delta y parapentes coloreando el cielo, añadiendo un toque de libertad a un paisaje ya especial.
Por qué te recomiendo Chamois
Chamois en primavera es hermoso para los excursionistas. Encuentras naturaleza exuberante, tradiciones vivas y silencios que realmente regeneran.
Si amas la montaña, te gusta caminar y quieres estar realmente tranquilo, este pueblo es perfecto. Es el lugar ideal para desconectar del caos y, al menos por un tiempo, olvidar las mil comodidades --a menudo innecesarias-- de nuestras ciudades. Aquí el tiempo realmente se ralentiza, y te das cuenta de que bastan el silencio, el buen aire y un paseo en la naturaleza.